Por que perdió el PPD

Por qué perdió el PPD

El día había amanecido precioso. Invitando a coger calle. Había recibido, la semana anterior, una invitación para estar en la tarima en el cierre de campaña del Partido Popular Democrático (PPD). Pensé que era una gran oportunidad para saludar viejos amigos que hacía años no veía. A decir verdad, en los últimos años me he alejado de la política partidista. Me he dedicado mayormente a enseñar computación en la universidad y a escribir. Pensé que éste era un buen momento para saber de primera mano como le iba al PPD.

Llegar a la tarima fue fácil. A esa hora no había tanta gente. Saqué del bolsillo la invitación y me propuse entregarla a un joven que guardaba la entrada. Ahí fue que empecé a entender que la victoria para David Bernier no estaría fácil. Resulta que precediéndome había una pareja joven que intentó tomar una foto de la tarima. Quizás para llevarla de recuerdo. Tan pronto lo notó, el joven a cargo de recibir a los invitados se puso de espalda. Obviamente no quería salir en la foto. Me pregunté, ¿por qué no quiere que lo asocien con una actividad del Partido Popular? ¿Miedo? ¿Vergüenza? No estuvo bien. Uno es lo que es. Uno cree lo que cree, sin miedo.

Al momento de llegar a la tarima, había poca gente. Uno que otro alcalde o legislador y algunas personas que uno siempre ve en todas las actividades importantes que celebra el partido de Muñoz Marín. También estaba el director de campaña del PPD, el licenciado Ferdinand Mercado. Alguien con mucha experiencia en el gobierno y en la política. Fui y lo saludé. Se notaba tenso. Pensé que sería por lo importante de la ocasión. Se había hecho cargo de la campaña del PPD un par de semanas antes. Tremenda responsabilidad.

Poco a poco la tarima se fue llenando. Allí estaba Héctor Luis Acevedo, ex presidente del partido y ex alcalde de San Juan. Un líder a los que los populares idolatran. También Rafael Hernández Colón, una figura emblemática del PPD, José Guillermo Rodríguez, alcalde de Mayagüez,y Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan. También Rolando Ortiz, presidente de la Asociación de Alcaldes y primer ejecutivo de Cayey, Eduardo Bathia, presidente del Senado, Hector Ferrer, el candidato a comisionado residente, Carlos López, alcalde de Dorado, y Presby Santiago, quien fuera representante a la Cámara por muchos años. Evidencia viviente de que se puede ser político y persona honesta a la misma vez. Todos éstos, entre muchas otras figuras conocidas.

Desde la tarima tenía una mejor vista de los populares que se habían dado cita en el lugar. Entre éstos alcancé a ver una de las personas que acompaña constantemente al gobernador García Padilla. Es una especie de avanzador. Casualmente, había sido mi compañero de labores en un trabajo anterior. Se trata de una gran persona, muy diplomático, representante, diría yo, de la seriedad y la decencia en el planeta Tierra.

Cuando me reconoció se acercó. ¿Como está todo?, le pregunté. Su respuesta me sorprendió. “Me han tratado muy mal”, me dijo. Aparentemente había una pugna callada entre las personas que dirigían la campaña y el grupo del gobernador. Se oponían fuertemente a que Alejandro García Padilla subiera a la tarima. Quizás no querían que, estando tan cerca el día de las elecciones, los periódicos del próximo día publicaran fotos del gobernador saliente con el candidato del PPD. “Esta pelea le va a salir cara a Bernier”, pensé.

Mi curiosidad me llevó a preguntar. Y supe rápidamente lo que pasaba. Resulta que David Bernier, por alguna razón, había decidido usar de asesores políticos a un grupo que se dedicaba a estos menesteres en España. Ellos tenían la certeza de que el PPD, si quería ganar, necesitaba presentar una cara nueva al electorado. De ahí vino la idea de cambiar la insignia de la pava y aquello de crear una “nueva mayoría” en el País. Todo nuevo. También “la genialidad” de no mezclarse mucho con el liderato tradicional del partido. Al fin y al cabo ya Hernández Colón tiene casi 80 años, Héctor Luis pasó de los 60’s y Sila María Calderón debe estar alrededor de los 70’s. Otros en la tarima ya habían pasado los 50s. La inexperiencia política del “colorao” no le permitió entender que a la hora de contar votos todos cuentan.

El programa para ese día me pareció algo extraño. Se dirigieron al público Carmen Yulín Cruz y Rolando Ortiz. También Alexandra Fuentes, esposa de Bernier, quien es una figura bien conocida en la televisión y que en poco tiempo se había ganado la simpatía del pueblo popular. También Héctor Ferrer. De las figuras del PPD eso fue todo. Pintados en la pared quedaron Hernández Colón, Héctor Luis Acevedo, José Guillermo Rodríguez y Eduardo Bathia. Líderes que los populares esperaban escuchar. Los españoles habían hecho un cálculo equivocado. ¡Pensaron que si alguno de ellos hablaba perjudicaría al candidato! Se ve que una cosa es en España y otra en Puerto Rico. Otro de los errores que le costó, a Bernier, la gobernación. Para remachar me sorprendió el que no se dirigiera a los populares Mercado, el director de campaña. Alguien muy querido dentro y fuera del PPD. Creo que debió haber sido el maestro de ceremonias. Otro error.

La campaña, en teoría, creo que estuvo bien montada. El ejército a cargo fue el problema. Mucha teoría, poca experiencia. El día de la elección, a las 2:54 PM, recibí un mensaje de texto en mi celular, “Es importante que votes”. El que lo envió olvidó que los colegios cerraban a las 3:00 P.M. Un buen ejemplo de lo que les digo. El resultado de esta elección no es más que la suma de la gran cantidad de errores que se cometieron durante la campaña. Los populares estaban ahí, listos para votar. Olvidaron el camino a casa y votaron bajo otra insignia. Probablemente se confundieron cuando vieron que el candidato mostraba una insignia nueva. Sólo al final, vino desesperado a sacar de nuevo la Pava. Para ese entonces, ya era tarde. El PPD se había convertido en minoría.

Todo ha cambiado…

El mundo se encuentra en un estado de constante cambio. Se lo debemos a las mentes creativas de los seres humanos, sobre todo, a los que han sabido aprovechar las oportunidades. Hemos visto como en las ultimas décadas han puesto a nuestra disposición la computadora, la fibra óptica y la televisión por satélite, entre muchos otros inventos. Que a su vez han traído el Internet, Facebook, Twitter, Google, Instagram, WhatsApp y YouTube. También a Pandora, Spotify, el teléfono inteligente, el auto eléctrico, y compañías como Apple, Samsung, Tesla y Amazon. Que sustituyen, otras, en nuestra preferencia, que hemos conocido por décadas, como lo son Sears, JC Penney, Kmart, Walmart, Chevrolet y Ford.

En poco tiempo también hemos visto como desapareció en LP, el CD, y las tiendas que venden discos. Cómo nuestras costumbres y la manera tradicional en que funcionamos ha cambiado. Vemos como la gente ya no conversa, se comunican con mensajes de texto, saben de sus familiares y amigos a través de Facebook. Buscan pareja y se casan, no con alguien que conocieron en una fiesta o en la plaza pública de su pueblo, si no a través del Internet. Hay miles de personas que mantienen una “amistad” con otras que nunca han visto personalmente y que probablemente nunca verán. Hemos visto como seres humanos, parecen caminar en la calle hablando solos. Cuando les miramos más de cerca, notamos que se comunican con alguien a través de un pequeño aparato que llevan en sus oídos.

Con este nuevo mundo, que emerge ante los ojos asombrados de la humanidad, nacen nuevas oportunidades. Nuevos empleos, nuevas formas de generar riquezas, de abrir caminos, de conocer gente, de aprender. No nos equivoquemos, no enfrentamos una tormenta platanera, enfrentamos un huracán de categoría cinco. Ante la cual solo tenemos dos alternativas; o avanzamos con ella o nos arrastra y perecemos.

No es tiempo de quejarnos, ni de llorar porque nada es igual que antes. Ni lo es ni lo será. No es tiempo de querer regresar al pasado. Es tiempo de avanzar. Es tiempo de querer ser protagonistas de grandes hazañas. Debemos querer ser Steve Jobs, que de una pequeña empresa creó Apple, un gigante de informática valorado hoy en día en ¡$700 billones!, y quien ha vendido ¡1,000 millones de iphones!. O Mark Zuckerberg, que con menos de 30 años lidera Facebook, una compañía multibillonaria que se ha hecho indispensable para cientos de millones de personas en todo el mundo. Ambos, conocidos por su afán de mantenerse creando, tanto que decidieron vestir siempre la misma ropa para que les sobrara más tiempo para hacerlo. Empresas que aportan en impuestos a su país billones de dólares al año.

No obstante, podríamos imitar otro fenómeno tecnológico. Twitter, se trata de una aplicación que en la que con 150 caracteres, permite comunicar de forma concisa cualquier tipo de mensaje. De esta forma ha servido como plataforma para periódicos y noticieros a la hora de enviar un mensaje preciso a cualquier parte del mundo. Hoy día, esta aplicación cuenta con más de 500 millones de usuarios alrededor del planeta y, según estadísticas, genera más de 65 millones de tweets al día. Poderoso, ¿no?

O podríamos imitar a Yahoo cuando creó Flickr, un lugar en la web que cogió auge por su inmensa capacidad de almacenar fotografías y videos y compartirlos. Que es la plataforma ideal para crear portafolios profesionales de aquellos que se dediquen al campo de la fotografía. O podríamos ser YouTube, un lugar ideal para depositar recuerdos a través de vídeos. Que ha logrado el olvidar imposible.

La era tecnológica ha continuado su avance de una manera impresionante. Ha hecho que el mundo cambie para siempre. ¿Quiénes son la fuerza detrás de todo esto? Jóvenes disciplinados, ambiciosos, con mucho talento y hambre por innovar. Deseosos de cambiar la realidad y que usan las herramientas adecuadas para hacerlo.

Pero la pregunta más importante para nosotros como pueblo es ¿Podría Puerto Rico insertarse en este mundo de una forma sistemática y disciplinada para lograr lo que otros han logrado? ¿Tiene el País los recursos para hacerlo? En Puerto Rico abunda el talento y las mentes creativas. Las piezas para lograrlo están ahí. Por ejemplo, tenemos una inmensa red de fibra óptica casi sin uso: PREPANET. También una inmensa red de comunicaciones, envidia de muchos otros países del mundo. Y lo más importante, decenas de jóvenes talentosos dispuestos escribir sus nombres en el firmamento del éxito.

Igualmente, contamos con la planta física para ubicar el primer proyecto piloto que les permita a estos jóvenes hacerlo. Decenas de edificios vacíos, que una vez fueron plantas de manufactura están en cada esquina. Deseosos de ser protagonistas, nuevamente, del desarrollo del País.

Proponemos crear un lugar donde todas estas mentes creativas, con ganas de revolucionar el mundo puedan reunirse, experimentar y hacer. Trabajando día y noche para lograrlo. Mentes y cuerpos con deseos romper la inercia que nos arropa para hacerle saber al mundo que nosotros también podemos. De verdad. Ayúdanos a lograrlo.

 

Compre una, pague la segunda a 50%

Si usted ha estado parado, con prisa, detrás de una persona lenta, esperando para usar un cajero automático, seguramente ha pasado por la siguiente experiencia. Uno mira para todos lados, tratando de disimular la impaciencia. Después empieza a moverse de lado a lado, para ver si dicha persona se da cuenta de que hay otras personas esperando. Por último hace ruidos, carraspeando la garganta o tosiendo fuerte. También puede ser que haya recibido uno de esos mensajes de texto anunciándole que acaba de ganarse un auto nuevo. O que le haya llegado uno de esos correos electrónicos pidiéndole dinero porque un amigo se encuentra en una situación desesperada en un país lejano. Tres situaciones que evidencian una realidad que a veces no entendemos: vivimos en un mundo nuevo globalizado y dominado por la tecnología. Tiempos nuevos donde las máquinas sirven como medio de comunicación con un vecino al que no conocemos y que se encuentra a miles de millas.

Hablamos de una civilización donde sensores detectan la velocidad a la que conducimos, donde cámaras automáticas reconocen nuestro rostro entre millones de personas, y donde supercomputadoras conocen más de uno mismo que lo que conocen nuestros propios familiares. Un mundo que se presenta sorpresivamente invisible, tan intangible que parece otra realidad. Un mundo donde semilleros de artefactos, orquestados por computadoras, comunicados por el Internet, por ondas invisibles o por satélites retan nuestra inteligencia y cuestionan nuestra capacidad para tomar decisiones coherentes. Ante esa apabullante tecnorealidad, es propio que nos preguntemos si a la larga, prevaleceremos. O si, ante la incapacidad de poner orden en nuestro propio reino, nos espera un mundo dominado por máquinas.

Se supone que cada invento facilite nuestra existencia, que la haga más placentera, que posibilite una mejor calidad de vida. Tomemos, por ejemplo, el Internet. Una red global puesta a disposición del público para facilitar la comunicación. Esto último bajo el supuesto de que la misma ayudaría a mejorar la convivencia y las relaciones humanas. No obstante, se ha convertido en una seria amenaza a la privacidad. Programados complejos aplicados en redes sociales como Facebook le siguen el rastro continuamente a todos sus miembros. A la velocidad de la luz fabrican una inmensa base de datos, que luego, pueden convertir en información, que puede ser usada en su contra, por cualquiera.

En otras ocasiones, el Internet, en vez de funcionar como un medio para conseguir productos a precios más baratos, lo que ha hecho es encarecerlos. Por ejemplo, la compañía Orbitz, utilizada por muchas personas para reservar pasajes de avión, rentar hoteles o autos, se vale de un programa especial de computadoras que puede determinar la capacidad económica de cada cliente. A base de esa información le mercadea y dirige ofertas de viajes y estadías en hoteles. Se cree que esta técnica la usan otras compañías para elevar los precios de sus productos a los consumidores identificados con mayor capacidad de pago. Otros programados detectan la urgencia del consumidor por hacer una compra a través del Internet. Esa “urgencia” la usan como indicador de que la compra realizada satisface un interés apremiante del consumidor, por lo que le aplican un precio mayor al artículo.

Hay dos casos que son los que mejor ilustran la batalla que liberan empresas y personas para lograr el favor y la atención de los consumidores, y así obtener beneficios. Casos en que se valen de enormes redes de computadoras guiadas por programas diseñados inteligentemente para capturar al mayor número de consumidores. El primero de ellos es el de las compañías fatulas, con sede en otros países, que se dedican a estafar a personas en Estados Unidos o Puerto Rico. Se trata de empresas criminales que utilizan programas inteligentes para determinar la vulnerabilidad de una persona al fraude. O sea, son programas “busca tontos.” Se calcula que esas operaciones delictivas obtienen jugosas ganancias defraudando personas. El segundo caso es el de quienes aprovechan las deficiencias matemáticas que tienen algunas personas. La oferta comercial de este tipo más conocida y que utilizan muchos negocios es la que ofrece al consumidor un descuento desconocido. El más común es el “compre uno y llévese el segundo a mitad de precio” Para la mayoría de las personas lo que significa esta oferta es que por el segundo artículo se pagará el 50% de su precio. Cuando en realidad lo que significa es una rebaja de un 33%.

Los tiempos en que uno regateaba los precios de los productos con el vendedor y/o tenía que estar ojo a visor con aquél que al pesar el producto ponía disimuladamente el dedo en la pesa, son cuentos de los abuelos. Cada día los consumidores utilizarán más el Internet como medio para adquirir bienes y servicios. Más personas comprarán sus boletos de viaje y harán sus reservaciones vía la Red. Nuestros hijos comprarán los libros a empresas gigantes como Amazon. La música la obtendrán del Apple Store, las películas de Netflix y los juegos electrónicos de Steem. Lo que no significa necesariamente una opción eludible. Comprar cibernéticamente sólo significa que debemos constatar con mayor detenimiento si la empresa vendedora es confiable y reconocida. Significa que debemos evitar ser víctima del fraude electrónico. Demostrar que somos tan listos como nuestros abuelos. Para ello, debemos defender nuestro dinero y nuestra capacidad para prevalecer sobre las máquinas.

La muerte de un ser humano…

Las armas como los rifles y las pistolas, como si tuvieran alma, también tienen su historia de arrepentimiento. Como si aquellos que en alguna medida están ligados a una muerte, a la larga pagaran por ello. La más impresionante es la de uno de los más conocidos negociantes de armas de fuego de este tipo, William Wirt Winchester. Winchester fue el fabricante de los famosos rifles Winchester, de los cuales se han vendido millones. Rifles que han segado la vida de cientos de miles de personas. El fabricante de estos rifles murió de tuberculosis, dejando a su esposa una fortuna de millones de dólares. Cuenta la historia que su viuda, Sarah Winchester, vivió los últimos días de su vida aterrada por los espíritus de las víctimas de ésta poderosa arma. Cuenta además que los espíritus la condenaron a construir una mansión donde ellos residir. La condena establecía que la construcción de la mansión no se detendría nunca para de esa manera darle consuelo a los espíritus de las víctimas de las armas que su marido construyera y vendiera. La leyenda asegura que ella comenzó a construirla en 1882 hasta que la edificación se detuvo en 1922, año en que murió. La misteriosa mansión se mantiene como una atracción turística en el pueblo de Palo Alto, en San José, California. Visité la supuesta mansión embrujada la semana pasada. Todavía se puede notar en ella puertas que no van a ningún sitio, escaleras inútiles que van al techo y ventanas construidas sin propósito. Resultado de la condena impuesta a Sarah de que debería construir y construir para apaciguar la venganza de los fantasmas.

Estas historias son ejemplo de las tribulaciones y tormentos a los que están condenados los que directa o indirectamente interrumpen la vida de cualquier ser humano. Nos dicen los que matan están condenados de por vida, y por toda la eternidad, a vivir arrepentidos por el daño hecho a otra persona.

Las armas se han usado por siglos para dirimir diferencias, apoderarse de los bienes de otros, conquistar territorios o subyugar personas o pueblos. Al igual que como sucediera con las personas ligadas a los rifles Winchester, la historia nos recuerda otros casos de arrepentimiento por el daño causado. Como el caso de Alfred Nobel, que desarrolló para el mundo occidental la dinamita y varios otros explosivos. Nobel, al final de sus días estableció los premios Nobel para compensar a la humanidad por el daño hecho. Uno de ellos, el Premio Nobel de la Paz, intenta promover la paz entre las naciones, los pueblos y los seres humanos. Trágicamente fue en el País donde se otorga dicho premio, Noruega, donde ocurrió el año pasado la masacre de la Isla de Utoya, una de las tragedias que más luto y dolor ha provocado en esa nación nórdica en tiempos recientes. En esa isla más de 80 jóvenes que participaban de un campamento político fueron víctimas de la violencia indiscriminada y de las balas disparadas durante un acto criminal premeditado. Balas que utilizan como propulsor explosivos que desarrolló el propio Alfred Nobel.

Los continuos episodios de violencia que reseñan los medios de comunicación en Puerto Rico son preocupantes. Aterrorizan a muchas personas, pero su cuya cotidianidad llega al punto de insensibilizar a muchas otras. En estos casos matar se convierte en algo “normal”. A diario nos sorprendemos con actos de violencia extrema como el del padre que ejecutó sus hijos y luego se suicidó, el del hombre despechado que quema una casa con todos sus familiares adentro, el del individuo que entró a un cine y dio muerte a 16 seres humanos, o el del asesino que irrumpió en una actividad política y le dio muerte a casi 89 jóvenes inocentes.

Es imposible para el estado garantizar la seguridad de todos sus ciudadanos. La realidad es que se multiplican los individuos para los que matar a un ser humano es algo común. ¿De qué otra forma se puede explica actos de violencia extrema como el ocurrido en Noruega hace un año, el acaecido en un cine de Colorado la semana pasada y los que acontecen en Puerto Rico semanalmente?

En Estados Unidos y en otros países se trata de explicar la violencia argumentando que si no fuese tan fácil la tenencia de un arma de fuego los crímenes de sangre no sucederían. Pero, ¿cómo puede uno justificar ese argumento en el caso de Puerto Rico? Tomando en consideración que la tenencia de un arma legal sólo se otorga luego de un proceso largo y costoso? Me parece que el problema de la violencia trasciende el mero hecho de poseer o no armas. Recordemos que las armas son un medio para ejercer violencia, no el motivo para desatar la violencia misma. Una parte de la humanidad siempre ha tenido armas disponibles capaces de aniquilar a media humanidad. Tengan éstas el poder de matar miles o millones de personas a la vez, como en el caso de las armas nucleares, o de matar personas o grupos pequeños predeterminados, como es el caso de las pistolas, rifles o los explosivos convencionales. Independientemente de cuál es nuestra posición sobre este asunto lo importante es que debemos tener siempre presente algo que es innegable: quien ciega una vida humana está condenado a la intranquilidad eterna.